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Yania Concepción: “El feminismo blanco lo ha centralizado como si todo hubiera comenzado con él”

La deconstrucción, la revisión y la sororidad son palabras fundamentales dentro del feminismo. Mirar lo aprendido, lo interiorizado, hacerse conscientes de las opresiones que se han sufrido y ver a las demás como compañeras de lucha. Pero ¿también se revisan los privilegios? ¿Verdaderamente “si nos tocan a una nos tocan a todas”? Yania Concepción, afrofeminista, cuestiona un feminismo único, a veces excluyente, interseccional solo sobre el papel y siempre, siempre blanco

 

¿Dónde están las mujeres racializadas? ¿Dónde se estudian sus libros, dónde se debaten sus problemáticas, dónde se encuentran sus referentes? Yania Concepción, afrodominicana y migrante, se hace todas esas preguntas en la silla de mimbre de su comedor, rodeada de libros de autoras negras, de esos que no aparecen en las listas de recomendaciones. Después de años de aprendizaje, experiencias y concienciación, ella lo ve claro: silenciadas y ocultadas. Si el patriarcado les ha quitado la voz, el racismo las ha enterrado bajo sus conocimientos y estereotipos.

Con esta respuesta y la realidad que representa se topan todos los días las redactoras de Afroféminas, comunidad en línea creada por la afrocubana Antoinette Torres Soler hace 4 años, donde Yania colabora como representante y psicóloga. Su web y sus redes se han convertido en poco tiempo en una gran referencia para las mujeres racializadas de habla hispana, donde encuentran ayuda y servicios de compañeras, espacio para sus testimonios y conocimientos históricamente menospreciados y para denunciar de un sistema opresor con innumerables ramificaciones… incluso dentro del feminismo. Y es que la lucha no es inmune al racismo. Conocidas por desmarcarse del 8M1, Afroféminas se ha mostrado siempre crítica contra un feminismo de las de arriba que no las representa ni las tiene en cuenta. Es por ello por lo que, entre mimbres y con sus biblias en la mano, Yania no habla solo de machismo; habla también de invisibilización de los feminismos diversos, de falsa sororidad, de racismo resistente y violento, de deconstrucción de privilegios para fuera, de alianzas y esperanzas, de retos para mejorar y mucho más -y más duro.

Entre mimbres y con sus biblias en la mano, Yania se pone cómoda. Está preparada para dar caña.

 

¿Cuál es la importancia de tener una red de sororidad y un vehículo de comunicación independiente en vuestra lucha?

Nace desde la necesidad de las mujeres de exponer su experiencia y sus temas; un espacio de expresión. Eso lo que hace es que tú aumentes la comunidad, las mujeres se interesen en escribir y en compartir; hombres también negros o racializados también se interesen. También entramos en el feminismo gitano con nuestras escritoras, la parte trans como un tema que también nos cruza. Nos preguntamos “¿dónde están las mujeres negras trans? ¿qué pasa con la opresión que sufren ellas? ¿dónde las ubica el feminismo?” Es otra visión, una lucha independiente. El feminismo blanco se centra en el trabajo de luchar en la parte del género -incluso de la clase- contra el patriarcado, pero se está olvidando de que hay comunidades -gitanas, negras, musulmanas, indígenas- que tienen otras luchas y otros intereses además del machismo. Por eso son “feminismos”. Diversos, pero al final es gente buscando ese derecho a ser y estar en este mundo desde el respeto y la igualdad.

No solo es un medio de comunicación, sino que prestáis servicios, entre ellos tu servicio psicológico. ¿Qué es lo más frecuente que tienes que tratar en él?

He visto poco, porque es un campo que se está abriendo. Algo que veo muy a menudo con mujeres racializadas es que se preocupan porque las relaciones de pareja no perduran. Hay que entender que cuando ellas se relacionan con un hombre blanco hay que ver desde dónde lo está haciendo: muchas veces esos hombres que se acercan por la cosificación, por sus fetiches de estar con una negra.

Por otro lado, el cabello es un problema que también nos cruza muchísimo por la invasión del espacio que conlleva. Van, te tocan y ni te preguntan. Y no solo eso: te dicen que es sucio porque todo lo que tiene que ver con la negritud está negativizado. Esto tiene un efecto en la autoestima y la seguridad personal que intentamos manejar.

Esos son los principales temas que trato: cuerpo, empoderamiento, identidad; también gestión de situaciones en la calle, ataques racistas en las escuelas…

Además de estos problemas ¿qué barreras se encuentra la mujer racializada en ese proceso de empoderamiento?

Las barreras que tenemos todas las mujeres. Ahí no hay tanta diferencia. Una de lás más difíciles que afrontamos es el trabajo con una misma; desmontar las creencias, cuestionar la educación racista y patriarcal, todo lo que te han dicho que debe ser una mujer. A todo esto, súmale que llegas a un país que no es el tuyo o que, aun siendo de aquí, te preguntan de dónde eres. Una persona negra piensa “no soy de aquí, porque nací aquí, pero nadie considera que soy española; no soy de ese origen, porque cuando voy allí me dicen que soy europea”. ¿De dónde es entonces? Existe una falta de espacio de identidad, que te pone en un limbo existencial. Nunca será igual un trabajo psicológico y las barreras que se encuentre una persona que ha nacido aquí de origen africano y el de una persona negra que venga y crezca aquí. Son realidades diferentes y se trabaja diferente. Incluso dentro de una misma comunidad existen colorismos. No sufro la misma opresión que una hermana con la piel más negra; ella tendrá más restricciones, más bloqueos. Todo eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de intentar entender la realidad de esa mujer o ese hombre, porque supondrá más o menos barreras.

Y digo hombre porque el feminismo negro, a diferencia del feminismo blanco-eurocéntrico, no puede dejar a sus hermanos fuera. Luchamos juntos, porque ellos también son discriminados y maltratados por el sistema, a veces incluso más. No nos podemos olvidar de los que sufren el racismo estructural, que no tienen acceso a la educación, ni a la salud ni a un trabajo digno. Ojo, dentro de nuestro feminismo también luchamos contra el machismo; lo vamos trabajando con ellos, desmontando y cuestionándoles. Es como un “tira y jala”: vamos a luchar juntos en esto, pero también internamente te vamos a decir que el machismo está ahí y que no vamos a permitir que nos maltraten, que nos violenten, que nos golpeen. Pero aquí tenemos que estar todos o nada, porque si no vamos a desaparecer.

¿Hay más receptividad en vuestros compañeros racializados a la hora de deconstruir el machismo?

No, la misma resistencia que tienen los hombres blancos la tienen los hombres negros. Es un sistema muy fuerte. ¿Quién quiere dejar los privilegios? Si dan beneficios económicos, de espacio, de estructura, de poder, de decisión… A menos que te conectes a la parte humana y te des cuenta de que ayuda a trabajar en armonía y vivir en plenitud. Si no, no funciona. Pero sí se cuestionan.

Pero es igual de difícil cuando hablamos de racismo, y eso denuncian todas las hermanas de la comunidad en sus publicaciones. Las feministas blancas tenéis que entender que tenéis unas ventajas que nosotras no tenemos, y eso os coloca en una posición mejor. Si entienden eso, crearán una empatía y una solidaridad en la que entenderán que no vivimos la misma realidad. Con ese trabajo personal, empatizas con esas mujeres y dejas de cuestionarlas.

 

“El feminismo blanco se centra en el trabajo de luchar contra el patriarcado, pero se está olvidando de que hay comunidades -gitanas, negras, musulmanas, indígenas- que tienen otras luchas “

 

Ya que nos hemos metido en la crítica feminista ¿crees que existe una élite feminista? ¿Hay un techo de cristal también dentro del feminismo?

Sí. Por ejemplo, toda mi educación en República Dominicana fue en el feminismo hegemónico y eurocéntrico. Hace apenas un año que empecé a trabajar todo este cuestionamiento de la raza y los sistemas de opresión. Ahí empecé a investigar sobre feminismo negro, qué era y cuáles eran sus líneas. Entonces lo vi: dentro del feminismo blanco no se habla de la lucha de las mujeres negras. . Nosotras, las feministas, decimos que nos han silenciado de la literatura, de la historia. En cierta forma, otros feminismos consideramos ha pasado algo parecido, que el feminismo blanco lo ha centralizado como si todo hubiera comenzado con él, con la lucha de las mujeres en EE. UU. Desde antes de eso, en tiempo de esclavitud, las mujeres negras estaban haciendo feminismo, aunque no se llamara así.

Y aprendes que son luchas diferentes. Por ejemplo, nosotras no hablamos de techo de cristal, porque las mujeres negras ni llegan, ni se despegan del suelo, como dice Ángela Davis. Es ilógico para nosotras hablar de techo de cristal, eso lo tienen las mujeres blancas porque podéis competir con vuestros iguales. Pero nosotras no, porque lo primero que se ve es el color de la piel. Eso es lo que se cuestionan otros feminismos, que sus luchas no han sido únicas, que hay otras que se desarrollan a la par. El feminismo blanco ha universalizado sus conocimientos, cuando los nuestros también existen y están en libros. Pero para que el feminismo blanco tenga en cuenta estos saberes tiene que cuestionarse y leer otras cosas. Ojo, no estamos diciendo que lo que han hecho las mujeres blancas esté mal; está bien. Pero no deben invisibilizar otras luchas ni el porqué de ellas. En República Dominicana yo era mujer y mi lucha era contra el machismo. Desde que llegué a España, me he convertido en una mujer negra, porque el racismo es lo que más recibo. Eso es lo que tiene que entender el feminismo blanco, que arrastramos más cosas. ¿Qué? ¿Hacemos lo que hacen los hombres con nosotras? ¿Ponemos a una mujer negra en la mesa para decir que luchamos todas juntas, que hay igualdad, cuando en realidad sabes que te estás callando? No voy a ir, porque no me estás viendo a mí, estás viendo lo que quieren que veas. Sé que es incómodo, pero hay que decirlo.

 

Recomendaciones de Yania Concepción

 

“Desgraciadamente la interseccionalidad sigue siendo una palabra que el feminismo hegemónico vacía de contenido cuando la tiene que poner en práctica” (Por qué no vamos a la huelga feminista). ¿Creéis que se puede llegar a una interseccionalidad real con el feminismo actual, como estamos ahora?

Sinceramente, creo que todavía no. Para poder llegar a una interseccionalidad real, las feministas que están encabezando deben cuestionarse todas las trayectorias de actuación y reconocer que son racistas, que están construidas desde el racismo estructural y desde el colonialismo y que tienen unos privilegios. Y eso cuesta. Les repele que se les cuestione, que se les diga las cosas que vemos que no están bien: comentarios, paternalismo, complejo de salvadoras… Sienten que siempre estamos atacando. Y es que cuando te dicen unas mujeres a las que consideras subordinadas, menos inteligentes -porque inconscientemente esa concepción está ahí, lo hemos mamado- sale una reacción de resistencia. Empiezan a decir “el racismo no es importante”, “tenemos otras luchas”, “esa no es la prioridad ahora”. ¿Por qué unas luchas son más importantes que otras? ¿Por qué el feminismo no tiene ese objetivo: luchar contra todas las opresiones que sufren las mujeres? Todas las opresiones son importantes, porque todas somos mujeres, cada una desde la realidad en la que nos construimos. Pero hay resistencia. Por eso en este momento se nos hace tan difícil hacer esas alianzas. Queda mucho camino por trabajar y construir para que se dé esa interseccionalidad real dentro del feminismo blanco.

Ojo, hay muchas mujeres feministas aliadas que se están cuestionando y están trabajando mucho, primero desde un trabajo individual. Pero aún queda para llegar al trabajo colectivo, al académico, comunitario…

Una queja generalizada es que, al no escuchar a otros feminismos, muchos cambios que se exigen pueden llegar a ser contraproducentes para ellos.

Exactamente. Por eso el día de la huelga del 8M decíamos que no nos representaba. Nos habían puesto en una línea: “negras, gitanas…”. Pero ya. Falta diversidad. ¿Dónde están las mujeres trans? No están incluidas en tus batallas, pero también son mujeres. Pues imagínate mujer trans, negra y migrante. ¿Dónde la metemos? Si no se toman en cuenta todas las opresiones que sufre, no se puede identificar con todo lo que está pasando, su realidad. Todas esas cuestiones eran las que queríamos visibilizar: que luchar contra el machismo es necesario, pero también vivimos el racismo todos los días. Por eso hubo tanta resistencia en el 8M. Te lo digo yo, que fui a la marcha en el bloque crítico, con el colectivo antirracista MAPA 12M. Éramos pocas y fuimos violentadas. Las mujeres negras no se sentían seguras. Perodesde entonces hemos visto el interés de revisión en muchos colectivos feministas organizadores del 8M: hicieron grupos de reflexión y actividades que se preguntaban por los retos del feminismo después de la huelga.

El primero, llamar las cosas por su nombre: feminismo negro, feminismo gitano, feminismo musulmán… Reconocer que hay más feminismos, que el feminismo hegemónico eurocéntrico no es universal, y eso pasa por facilitar espacios para visibilizar, donde las mujeres negras puedan exponer sus malestares, sus luchas, sus conocimientos… Para que no nos sustituyan, para que no nos expliquen, para que no nos “salven”. Porque no somos víctimas. No, somos mujeres que estamos luchando siempre.

 

Además de la invisibilización, ¿el feminismo eurocéntrico se apropia de otros feminismos?

Dentro del feminismo sí ha existido esta apropiación, no tanto cultural2, pero sí de conocimiento. Muchas veces sentimos que en vez de dejarnos a nosotras contar lo que nos está pasando, muchas feministas blancas hablan del tema. ¿Por qué una feminista blanca habla de feminismo racializado en vez de crear un espacio donde esas mujeres que están viviendo esas realidades hablen? Eso sería sororidad. Vamos a invitar a esas mujeres, que son las protagonistas y tienen los conocimientos reales, para que ellas hablen sobre ello. Y las demás, nos callamos, escuchamos y aprendemos.

Pero siguen hablando por nosotras. A nuestros conocimientos se les da menos importancia porque tenemos otra forma de expresarlos, de estudiar, de generar teoría y de compartir nuestros saberes. Y eso es racismo. Es racista que en una palestra se esté hablando de un tema que manejo y no me des credibilidad. Tienen que entender que no nos tienen que educar.

“No somos víctimas. Somos mujeres que estamos luchando siempre”

 

“Seguid vosotras vuestro camino, que al menos Afroféminas, buscará sus propias soluciones: Separarnos, que no aislarnos”. ¿Es posible una reconciliación, una reunión en los caminos?

Creo que se pueden hacer alianzas. Porque esta idea de “todas juntas, siempre, como buenas hermanas en una única lucha” no tiene por qué ser así. ¡Pero si ni con tu familia vais siempre juntos! Hay cariño, hay respeto, hay amor, y cuando nos tenemos que unir, nos unimos, pero cuando no, cada uno por su lado. Aun así, en este momento considero las alianzas complicadas. Se están buscando y encontrando puntos de encuentro. Es un trabajo constante, como el que hace el feminismo con el machismo, y dependerá de cuán receptiva y tan cuestionada estén de sus privilegios y del sistema que has interiorizado.

¿En los círculos feministas blancos que frecuentas ves esa voluntad de revisión?

No, les cuesta mucho. Es doloroso decirlo, porque yo crecí en ese feminismo y son como mis hermanas. Pero lo cierto es que, si las cuestionamos a ellas, les duele, y sale la resistencia y la agresividad. Hay espacios en los que sí se pueden dar pasos. En “Entre 2” se ha creado un espacio llamado “Muchas” en el que un lunes al mes se da el protagonismo a mujeres diversas que van a exponer su problemática y las feministas blancas que se están cuestionando van a aprender. Pero ellas mismas lo admiten: les ha sido difícil llegar ahí, sentarse y callarse.

Y si hay espacios buenos, también hay espacios feministas blancos en los que no me siento capaz de hablar. No por capacidad, sino porque no me siento preparada para exponerme a una agresión. Hay sitios en los que no hablo porque no vale la pena, no hay apertura. En los que sí, doy caña. Así que poco a poco. Se están dando pequeños pasos, pero queda mucho por trabajar.

¿Qué tiene que cambiar para que Afroféminas se una al 8M de 2019?

Siendo realistas, no hay tiempo. En un año no se puede trabajar todo esto. Sí se pueden compartir espacios, si se trabaja en conjunto. Si quienes creen ese manifiesto en general son feministas de diferentes colectivos: gitanas, musulmanas, negras, indígenas, trans, blancas… Si eso pasa, puede que sí. Pero no creo que sea posible.

Fuera del feminismo, hablemos de instituciones. ¿Qué papel crees que juegan los medios comunicación en la lucha afrofeminista y antirracista?

Uno fundamental. Son la fuente de visibilización y son fundamentales para llevar el mensaje a la población. Pero nuestra comunidad no tiene acceso a esos medios de comunicación. Por eso tenemos que utilizar las redes para darnos a conocer. Son más factibles y funcionan muchísimo- de hecho, por eso Afroféminas ha crecido tanto. Mujeres como Lucía Mbomio hacen un trabajo magnífico en las redes para la comunidad negra. Es un punto de motivación y de referencia, visibiliza el racismo institucional, las luchas de las mujeres. Y gracias a ellas y a estas redes estamos ganando espacio.

“Hay espacios feministas blancos en los que no me siento capaz de hablar porque no me siento preparada para exponerme a una agresión”

Es todo comunicación independiente entonces.

Claro, no puede ser oficial porque el sistema español es racista desde la estructura y las instituciones no te van a permitir acceder. Al estado no le interesa que se visibilice la diversidad étnica, quiere mantener blanquizado todo.

Al margen de los medios ¿no hay ningún apoyo desde ninguna institución?

No, ni en las públicas ni en las privadas. Es duro. El sistema se tendría que cuestionar su parte colonial, su supremacía, pero no lo hace y no nos da acceso ni ayuda. Un ejemplo es el de las jornaleras de Huelva. ¿Dónde estaban esas instituciones? Son personas que no les interesan, que son meramente obreras, esclavas. Te exploto, te saco mis beneficios capitales, te abuso y te devuelvo. Porque eres menos. Eso es machismo, pero además es racismo y clasismo.

Hemos hablado de clase… ¿dónde ubicas el capital y el neoliberalismo en la lucha?

Personalmente, creo que es la trampa en la que a veces nos sumergimos sin darnos cuenta. Es uno de los retos de los feminismos: hablar de este neoliberalismo, de quiénes tienen el privilegio de lo que llaman libertad, qué nos están vendiendo. Y, sobre todo, cómo enfrentarlo sin olvidar la interseccionalidad. El feminismo negro está cuestionando mucho esto en las comunidades y se creando estrategias para luchar contra lo maquiavélico que hay dentro del neoliberalismo.

Precisamente para todo eso, en septiembre habéis planteado vuestras primeras jornadas en Madrid. ¿Cómo valoráis el apoyo conseguido hasta ahora? ¿Cuál es el objetivo de estas actividades?

Antoinette y todo el equipo de trabajo están muy felices por todo el apoyo que están recibiendo. Las jornadas Afrofeministas que se organizan el 7, 8 y 9 de septiembre en Madrid son el primer macroevento de Afroféminas. Habrá talleres sobre los temas más importantes que trata la comunidad online: feminismo, antirracismo, sexualidad, black-face, cultura afro, feminismo gitano… Va a ser un espacio de mucha creación, de deconstrucción y construcción en el que analizaremos en qué momento estamos, las posibilidades de alianza con el feminismo blanco y el trabajo de otras comunidades. Invitamos a todas las mujeres y hombres que quieran participar, porque será un aprendizaje total. Si vas en apertura y deseos de aprender, claro.

Dentro de estos talleres docentes, realizaréis un workshop de turbantes y muchos de vuestros artículos tienen una temática estética. ¿Qué papel juega esta reivindicación estética para vosotras?

Para nosotras, es muy importante resaltar la belleza de la mujer negra y racializada. Por ejemplo, para nosotras, nuestro cabello es nuestra corona de poder, nuestra identidad, nuestra raíz. Para una mujer negra, tener el pelo afro significa resistencia, política. Hay muchas niñas y jóvenes que no se sueltan el pelo para parecer desapercibida, para que no se lo toquen, para que no las invadan ni las agredan. Todo eso te hace renegar de tus raíces y de tu cuerpo. Nosotras lo reivindicamos, al igual que nuestras telas. Los colores, formas, diseños de las telas africanas tienen una historia. El taller de turbantes es precisamente eso: resaltar nuestra estética. En estos espacios nos empoderamos, luchamos contra la cosificación, avanzamos en nuestra aceptación y amor propio, que es el primer paso para estar orgullosa de nuestras raíces.

Para seguir aprendiendo y deconstruyéndose, Yania invita a todo el que quiera asistir a sus jornadas:

Para asistir a las jornadas, debes reservar plaza en los talleres a través del siguiente enlace: https://afrofeminas.com/asistir-4-las-jornadas-afrofeminas/

Glosario:

  1. Por qué Afroféminas no se suma a la Huelga Feminista 
  2. Apropiación cultural: “una comunidad con privilegios toma un elemento, espacio, información de una comunidad marginada y en vez de resaltar el origen, su significado y la lucha política de ese elemento, lo resignifica, invisibilizando la historia del mismo”. Definición de Yania Concepción.

 

Por: Ana Moreno (@anizmoreno_ ), Estíbaliz (@DamadelaLocura) y Maribel Matey (@noprinceneeded)

 

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