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Patriarcado para principiantes II: ¿Hembrismo? querrás decir patriarcado

El hembrismo se ha practicado en muchas partes del mundo en distintas épocas históricas, como por ejemplo en la época de mis cojones al baño maría con guarnición de lágrimas de Dalas ReviewMasademócrata.

Uno de los mantras más repetidos por los adalides del antifeminismo, es defender la existencia del hembrismo. Ya sabéis:

 “Si un hombre pega a una mujer todo el mundo pierde la cabeza, pero si es al revés no, este es el hembrismo que vivimos”

“La custodia siempre va a la madre, hembrismo

“¿Espacios no mixtos? hembrismo

Si bien es cierto que el patriarcado oprime a las mujeres, y los hombres se benefician de ello, estos últimos pueden verse afectados por no cumplir las expectativas de ese sistema que les beneficia. Marca que los hombres deben ser fuertes, que sean los dueños de la razón, mientras que las mujeres todo lo contrario: el patriarcado las quiere sumisas, calladas y al filo de la emoción.

Desde pequeños absorbemos como esponjas todo lo relacionado con nuestro entorno y por ende, también las creencias aprendidas. No es difícil recordar nuestra infancia y parte de nuestra adolescencia con frases como “tú no eres como las demás chicas” (diciéndonoslo como halago) y chicos llamándose unos a otros “nenaza” o “peleas como una niña”.

Así interiorizamos el machismo, viendo a las mujeres y todo el concepto que se tiene de ellas como algo degradante.

Cuando me dicen: “sí, pero si una mujer juega a videojuegos, o bebe cerveza, se la cataloga de “poser” y le dicen que se parece a un tío”.

Es cierto pero, en este caso, la parte negativa/insulto no recae sobre la idea de “parecerse a un tío”, sino sobre la mujer que deja de ser mujer por tener comportamientos que no son los esperados. Por otro lado, cuando los hombres adoptan roles  o comportamientos femeninos (como maquillarse o ponerse un vestido) la idea de parecerse a una mujer sí es negativa.

Ellos se parecen al insulto. Pero nosotras somos el insulto.

Como dije en la primera parte del artículo, (patriarcado para principiantes) no se trata de hembrismo, sino de una consecuencia de clase o del propio machismo.

Siguiendo con los ejemplos: En el caso de que un hombre sufra algún tipo de agresión por parte de una mujer no se le tomará en serio porque saldrá calificado como “poco hombre” y recibirá todo tipo de burlas. Y, desde luego, eso no significa que a las mujeres nos crean a la primera, como se suele pensar; gran parte de la sociedad nos pone en entredicho. A día de hoy también en el caso de las custodias, el hecho de que suelan concederse en su mayoría a mujeres, es porque inconscientemente pensamos que es su rol y siguen siendo ellas las que se hacen cargo de prácticamente todos los cuidados.

Peeeeeeero es que los hombres mueren más por accidentes laborales que las mujeres”

Cierto. Pero mueren más porque ocupan en mayor medida esos puestos de trabajo y, por tanto, es más probable.

Por último y no por ello menos importante es reconocer que las mujeres, por el hecho de serlo, nos encontramos en una situación de vulnerabilidad. Toda persona que se siente amenazada o humillada debe tener derecho a ser ayudada, pero hay que tener en cuenta que, cuando algo ocurre con cierta frecuencia, deja de ser casualidad: es el resultado de una educación, de un esquema, de una forma de pensar. E inevitablemente, dicho colectivo que sufre violencia constantemente necesita medidas más urgentes.  Un ejemplo: El número 016. Nos matan con tanta frecuencia que las autoridades, para intentar ayudarnos, han tenido que crear un número específico. Es, nuevamente, consecuencia de machismo, nada relacionado con la superioridad.

Si viviésemos en un mundo hembrista, nuestra sociedad sería radicalmente distinta: la mayor parte del poder político, económico, religioso, judicial, artístico, etc. estaría a manos de mujeres. Tendríamos unos mitos distintos: el hombre sería sociabilizado como débil y la mujer se presentaría como ejemplo de fortaleza; El porcentaje de hombres humillados, violados, maltratados y asesinados por sus parejas mujeres sería enormemente superior. Las mujeres invadiríamos el espacio de los hombres y cuestionaríamos todo lo que ellos saben (porque tendríamos interiorizado que ellos se perderían con arcoíris y unicornios).

Y como estos, muchos más. Lo que si existe es la misandria, es decir el odio hacia los varones, aunque no podemos catalogarlo como un “sistema” ya que no impregna toda la vida social y no es generalizado, es decir se da en casos individuales.

En definitiva, no existe el hembrismo. Tan sólo existe en la mente de aquellas personas que les falta mucho, mucho análisis.

Por Estíbaliz García @DamadelaLocura

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