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19 DE NOVIEMBRE DE 1933: LAS MUJERES VOTAN POR PRIMERA VEZ EN ESPAÑA

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El 19 de noviembre de 1933, las mujeres votaban por primera vez en España. El país se convirtió así en uno de los pioneros en el reconocimiento del sufragio femenino. No obstante, la cuestión fue una de las más polémicas en las discusiones parlamentarias que se sucedieron tras la proclamación de la II República en 1931.

En un primer momento, se concedió el voto únicamente a los varones mayores de 23 años. Y es que aún se mantenía vigente la teoría acerca de la inferioridad biológica de las mujeres, añadida a la consideración de los diputados de que éstas, reducidas al espacio doméstico e influidas por sus maridos y por la Iglesia católica, dirigirían su voto a las derechas (el llamado “voto familiar”), en detrimento de la mayoría gubernamental republicana. Aun con todo, se reconoció su derecho a poder ser elegidas, lo cual tuvo como consecuencia la llegada de algunas diputadas a la Cámara. Entre ellas destacó Clara Campoamor, miembro del Partido Radical, quien se pronunció decididamente a favor del sufragio femenino. Lo hizo utilizando como argumento el principio democrático que reconoce la representación de todos sin excepción, pues una república democrática no podía admitir que los derechos emanaran solo del hombre, consagrando así los privilegios masculinos. La suya fue una lucha solitaria, de carácter ideológico, ético y radicalmente democrático que, sin embargo, acabó condenándola al ostracismo político. Poco respaldada por los demás integrantes de su partido, no volverá a ser elegida diputada.

Los debates parlamentarios en relación al sufragio tuvieron lugar el 30 de septiembre y el 1 de octubre de 1931. En ellos chocaron dos planteamientos radicalmente opuestos. Por un lado, Clara estaba convencida de que negarse a aceptar el voto femenino evidenciaba la contradicción del recién instaurado régimen, y consideraba además que solo mediante el ejercicio del sufragio podría la mujer madurar políticamente. Frente a ella, se colocaron la mayor parte de partidos; para la socialista Victoria Kent, el voto femenino constituía un error político que conduciría a la ruina de la república. No obstante, hemos de aclarar que, a pesar de su postura, Victoria y sus compañeras compartían un declarado y practicado feminismo. Ella misma pronunció ante las Cortes que “al expresarse así hacía renuncia de su ideal femenino”. Simplemente, actuó pensando que hacía lo mejor para la salud de la república.

Finalmente, el sufragio femenino se aprobó el 1 de octubre de 1931 por 161 votos a favor, 121 en contra y 188 abstenciones. Será consignado en el artículo 36 de la nueva Constitución, que estableció los mismos derechos electorales para los ciudadanos mayores de 23 años, sin distinción de sexo. A partir de este momento, y no antes, puede hablarse de sufragio universal en España. Fue la conquista en materia de igualdad más representativa del periodo republicano. Aunque este reconocimiento no supuso ni la plena integración de la mujer en la vida política ni la consecución de la igualdad real, fue un importante punto de partida. Las mujeres se convirtieron en potenciales votantes, y las diferentes agrupaciones políticas incrementaron los discursos y planteamientos dirigidos a ellas. Asimismo, creció la presencia femenina en partidos y sindicatos. Todo ello les permitió acceder a algunas ventajas, articular sus intereses y construir su identidad como agentes sociales.

De esta forma, la mujer española tendrá la oportunidad de votar por primera vez en las elecciones celebradas el 19 de noviembre de 1933. La derecha se presentó a ellas unida en el bloque de la denominada CEDA, mientras que la izquierda, sin un programa concreto y arrastrando sonoros fracasos como la Ley de Reforma Agraria o los sucesos de Casas Viejas, acudió desunida. El resultado fue la victoria de los partidos conservadores. Como era de esperar, se culpabilizó a las mujeres de su triunfo, noción que fue ya rebatida por la misma Clara Campoamor. Sin embargo, hemos de reseñar la obtención del acta de diputadas de varias mujeres.

En definitiva, la primera experiencia electoral de las españolas fue algo importante, puesto que muchas de ellas asumieron papeles que nunca habían desempeñado.

Por María Valero (@_lainvitada)

 

BIBLIOGRAFÍA

Figueruelo Burrieza, A., “Setenta y cinco años de sufragio femenino en España”, Criterio jurídico, N.º 7 (2007), pp. 141-162.

Martín Rueda, G., “70 años del voto femenino en España”, Bibuned: Boletín informativo de la UNED, N.º 11 (2003), pp. 17-18.

Peña González, J., “El voto femenino”, Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, Vol. 90, N.º 160 (2011), pp. 319-328.

Sánchez Blanco, A., “Una historia diferente, 80 años después de que las mujeres votasen por primera vez”, Aportes: Revista de Historia Contemporánea, N.º 82 (2013), pp. 101-123.

 

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