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Prostitución por continentes. Conclusión: abolición o barbarie II

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*Continuación de la conclusión sobre la serie de artículos «Prostitución por continentes»

Consecuencias físicas

Abel Renuncio Roba, ginecólogo de la Unidad de Atención a la Mujer del Hospital Universitario de Burgos, dijo en una entrevista con Nuria Coronado para Público y que me ha permitido reproducir aquí, que  “en las consultas de ginecología en general y más específicamente desde las Unidades de Atención a la Mujer, los equipos de ginecología, enfermería y trabajadoras sociales nos dedicamos a la asistencia sanitaria relacionada con la anticoncepción, la interrupción voluntaria del embarazo y las agresiones sexuales. Estas tres facetas médicas están muy íntimamente relacionadas con las mujeres prostituidas y sus necesidades socio sanitarias”

Las mujeres prostituidas presentan una “mayor prevalencia de infecciones vaginales, vaginosis bacteriana o candidiasis vaginal. También están incrementadas las infecciones de transmisión sexual como infecciones por trichomonas, gonorrea, herpes genital, sífilis, hepatitis B, hepatitis C o VIH. Estas infecciones genitales pueden ser bastante graves y derivar en una enfermedad inflamatoria pélvica, una afección del aparato reproductor interno que puede dar lugar a infecciones complicadas, abscesos pélvicos y requerir cirugía para su resolución, ocasionando importantes secuelas para su salud presente y futura, y comprometiendo en ocasiones la vida de la mujer.”

Así mismo nos cuenta el Dr. Abel Renuncio que existe “la prevalencia de lesiones pre malignas de bajo o alto grado ligadas al virus del papiloma humano (VPH), como las displasias de cérvix, vaginales o vulvares, o la presencia de condilomas o de verrugas genitales. Y como consecuencia de la degeneración de estas lesiones malignas, la aparición de lesiones malignas que pueden derivar en un cáncer invasor de cérvix, vulva o vagina. Y también otros problemas ginecológicos como alteraciones del ciclo menstrual, sangrados, complicaciones causadas por el mal uso de los anticonceptivos o de los productos higiénicos para la menstruación, como las esponjas vaginales… No es infrecuente la aplicación de cremas anestésicas en la vulva y en la vagina para tratar el dolor y las irritaciones genitales ocasionados por las relaciones sexuales repetidas. En el contexto de una práctica sexual repetida y ante abusos sexuales no es infrecuente descubrir la presencia de lesiones genitales que incluyen desde irritaciones o erosiones vulvo-vaginales, hasta desgarros y lesiones vulvares, vaginales o cervicales”

“Destacan innumerables problemas ginecológicos, pero también problemas de salud general, como enfermedades infecciosas respiratorias, digestivas o urinarias relacionadas con sus condiciones de vida. También padecen el agravamiento de trastornos o enfermedades psicosomáticas: dermatosis eccemas, psoriasis, gastropatías problemas reumatológicos…. A esto se unen las consecuencias físicas de la violencia corporal y sexual a la que están sometidas por parte de sus explotadores: puñetazos, golpes con objetos contundentes, heridas de arma blanca, secuelas de violaciones y abusos, quemaduras, etcétera”

La imagen de la puta feliz y sana, debidamente expuesta en las salas se cae bajo el peso de estas afirmaciones que muestran las duras consecuencias que puede tener la prostitución a nivel sanitario, empeorando a medida que la mujer va bajando por ese mundo o cumpliendo años de “servicio”. Algunas de estas enfermedades son de por vida y sin duda van a influir en sus estado físico en los años posteriores aunque ya no se ejerza el mismo “trabajo”, condicionando, de esa forma el futuro de cualquier mujer.

Consecuencias psíquicas

Se ha confirmado que existe una relación entre el abuso infantil y el ejercicio de la prostitución, en el que según fuentes, entre un 80 y un 95% de las mujeres que han sufrido abuso en la infancia acaban ejerciendo la prostitución. Otras fuentes datan que son el 86% de las mujeres prostituidas las que han sido maltratadas psíquica, física y verbalmente y sufrieron abusos sexuales en su infancia. El 23% de las niñas abusadas sufrieron lesiones graves que han derivado en problemas de salud mental. La adolescencia es una etapa vital de aprendizaje y conocimiento de la sexualidad y del propio cuerpo. Las prácticas sexuales violentas marcarán para siempre su sexualidad de forma irreparable en la mayoría de los casos. Al crecer, estas mujeres han desarrollado sistemas o estrategias que les permitan sobrevivir mentalmente a estos episodios de abusos, sin embargo, todo esto forma un trauma del que no pueden desprenderse y que arrastrarán, en mayor o menor medida, durante toda su vida.

Entre el 60 y el 70%, según fuentes consultadas, de las prostitutas sufren stress postraumático cuando en el resto de población es tan solo de un 5%.

Las prostitutas tienen 200% más de posibilidades de que su muerte sea violenta, 40 veces más riesgo de ser asesinadas y su índice de sufrimiento por ello es mayor que el de los veteranos de guerra, puesto que ellas son conscientes del medio violento que las rodea y de su indefensión real. Sufren, en un 68% de mujeres, trastornos de despersonalización, de distanciamiento propio o pensamientos de suicidio. Deshumanizadas, anuladas, convertidas en simples objetos de consumo, como si en lugar de mujeres con vida propia fueran simple mercancía, prescindible e intercambiable.

La percepción subjetiva de la victima tiende a restar importancia a su situación y a tratar de tomar cualquier cosa o hecho positivo como síntoma de que la realidad no es tan grave ni negativa como pueda parecer. Los detalles mínimos y casuales de afecto tienden a borrar la violencia, interiorizándola, a posteriori, como algo que se merecen, asumiendo culpas y creando de esa forma un sentido de culpabilidad que las somete aún más y las paraliza. Poseen en muchos casos una nula autoestima y una tergiversación de la identidad propia.

Sus relaciones afectivas suelen contener trazos patológicos puesto a que son vistas con el prisma de su relación violenta con los hombres. La desigualdad, el maltrato, la sumisión, las relaciones tóxicas, la falta de reconocimiento o deseo propio serán asumidos por estas mujeres que no han conocido una relación diferente y sana con la que tener una referencia y poder comparar. Hay que contar también con el estigma social y con la realidad de la prostitución que tiende a desarrollar un aislamiento social, familiar y afectivo.

La prostitución va unida siempre al abuso, a la violencia, al maltrato de género y a la supremacía masculina, aunque muchas puedan objetar que no es así, pero en un 99% de los casos los consumidores de prostitución son hombres y la prostitución es la visión mercantil de lo que debería ser una relación.

Las relaciones sexuales entre iguales se basan en el deseo, en el placer mutuo, pero en el campo de la prostitución no se dan estas circunstancias básicas para entender una relación, sino que se basa en un intercambio de servicios. El hecho de tener que prostituirse de forma constante, a diario, sin tener en cuenta esa falta de deseo conlleva a disociar una parte de la misma persona a fin de poder cumplir con el “trabajo” exigido, sin que esto suponga más que un cuerpo, un usufructo acordado en donde no hay cabida para el yo interno que tiende a desaparecer como puro método de defensa con el que mantenerse al margen de esa misma transacción. Vivir esta escisión, día tras día, durante años, deshumaniza hasta el extremo de provocar graves trastornos y depresiones. El sexo no deseado, aunque sea compensado económicamente, esta siempre dentro de la violencia.

Siendo consciente de las consecuencias físicas y psicológicas de la prostitución, así como las condiciones de “trabajo” o la mayoría de motivos que las han empujado a ello,  es inexplicable que quieran hacernos creer que todas las prostitutas que vemos ejerciendo en polígonos, carreteras o clubes, están ahí por voluntad propia y que puedan considerarse empoderadas o libres o que quieran dedicarse a ello durante mucho tiempo tal como puede ocurrir en otros ámbitos laborales.

Abolición.

El feminismo está en contra de la prostitución, pero no de las prostitutas, eso debo decirlo desde este momento, por eso la abolición nos parece el único camino posible. Si una prostituta pide la legalización de lo que ella considera un trabajo como otro cualquiera, el feminismo no puede negarse a esta voluntad individual. La mujer puede sindicalizarse en cualquier sindicato, darse de alta como autónoma y adquirir sus derechos como una trabajadora más del amplio espectro de autónomos de este país como una trabajadora, sin embargo, si solo pudieran ejercer aquellas mujeres que estuvieran voluntariamente dadas de alta en ese régimen, serian insuficientes para poder atender la demanda de los puteros. Así de simple y duro. No hay putas para tanto putero. Que se quiera ir más allá y legalizarla o legislarla no obedece al interés profesional de las mujeres si no al de los lobbies proxenetas que alcanzarían, de repente, el estatus de empresarios y podrían blanquear los miles de euros que cada día se mueven en España dentro de un sector que está mayoritariamente en la economía sumergida. Este mismo lobby disfraza de libertad personal lo que en realidad no es más que liberalismo y las feministas que no tienen una base cierta o completa de teorías compran este discurso ficticio de liberalización del cuerpo de la mujer, de libertad sexual o de empoderamiento, algo que conseguimos allá por los años 70 y que ahora vuelve disfrazado de modernidad 2.0 o de feminismo liberal. Las feministas liberales se olvidan de que el feminismo es la igualdad común y no la obtención de derechos para unas pocas individualidades. Las prostitutas tienen derecho a las mismas oportunidades laborales que cualquier trabajador, si, pero no así el proxeneta que las explota, el hotelero que cobra precios desorbitados por alquileres de una habitación, la peluquera que dobla sus tarifas y les vende gel íntimo al triple del precio de mercado o el cocinero que duplica el precio del menú en esos resorts “puteriles” de carretera. No juzgamos a la puta, si no al sistema que la rodea.

Lo que propugna el abolicionismo es la persecución de los proxenetas, de los mal llamados “clientes”, de los dueños de los hoteles y burdeles encubiertos y de todas aquellas personas que se lucran de una forma u otra con la mujer prostituida.

El abolicionismo tampoco está en contra de la libre elección siempre y cuando esta sea en verdad libre y no cuando sea la única forma de supervivencia o cuando no existe una condición de igualdad.

La abolición de la prostitución es una demanda histórica del feminismo y estos principios básicos no van a ser cambiados a demanda de una minoría. Basta haber leído los artículos anteriores sobre la prostitución en el mundo para tener conciencia de qué es en realidad la prostitución y aunque en España hay un sector de población que está en contra de la abolición, desde el feminismo tenemos que ser consecuentes con la teoría feminista y con la realidad a nivel global no con los casos concretos  que no son significativos a nivel estadístico y que son la excepción que confirma la regla.  Hay que luchar contra la prostitución desde la base de los Derechos Humanos y no sobre la base neoliberal que nos haga ver unas pocas soluciones. Las mujeres migrantes, el colectivo TRANS, las mujeres en  precariedad laboral están, en muchas ocasiones, abocadas a ejercer la prostitución porque han visto olvidados sus más elementales derechos básicos y se he vuelto imposible obtener mediante otros trabajos, unas condiciones dignas de vida. Teorizar sobre el porqué desde una postura totalmente liberal nos priva ver a las prostitutas como seres que tengan las mismas necesidades vitales que el resto de personas, las deshumaniza.

Se ha observado también una occidentalización de la prostitución. Las situaciones de abuso, las condiciones laborales, o la explotación de muchas prostitutas migrantes siguen siendo mejores que las condiciones de vida que tenían en sus respectivos países. Para algunas de ellas ejercer la prostitución es liberador si se tiene en cuenta la carga social impuesta y la precariedad económica que tenían en sus países. Por tanto la prostitución sí está ligada a las estructuras capitalistas de poder, reforzando así la desigualdad económica, de sexos, y convierte a las mujeres en objetos sexuales inferiores a los hombres ya que se pliegan, en todos los casos, al deseo masculino. Tanto la elección de la prostitución como trabajo remunerado, debe importarnos la falta de oportunidades laborales para mujeres de bajos recursos que recurren a la prostitución como única alternativa posible.

Para la feminista abolicionista hay que tratar de proteger a la mujer que quiere libre e individualmente ejercer la prostitución y que cree en sus derechos como trabajadora, pero si se permiten según qué tipo de asociaciones, corremos el riesgo de legitimar la existencia de una patronal mayoritariamente formada por empresas y gestionadas por hombres, que poco o nada tienen que ver con el empoderamiento o la autonomía de la mujer prostituta y ni las va a librar de los abusos ni tampoco les va a permitir tener una vida autónoma de libertad individual. Si legalizamos o regularizamos estaremos dando legitimidad global a una forma de opresión masculina que ha lastrado a la mujer de forma histórica.

Como feministas por supuesto que queremos luchar contra el estigma social de la prostitución y debemos apoyar de forma global a todas las mujeres sin excepción, pero como bien dice Amelia Valcárcel, “el peligro de levantar el estigma es que aparece entonces la libertad, pero la prostitución, aunque pueda parecerlo, no es libertad, es esclavitud”.

Por Nina @ninapenyap

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Fuentes y artículos relacionados.

https://www.lahaine.org/mm_ss_est_esp.php/prostitucion_y_dominacion_patriarcal

http://cdn.vientosur.info/VScompletos/vs_0087.pdf

https://www.researchgate.net/publication/303690426_Feminismo_y_prostitucion_la_persistencia_de_una_amarga_disputa

https://www.abc.es/sociedad/20150918/abci-mujeres-obligadas-prostitucion-201509181643.html

https://psicologiaymente.com/social/prostitucion-efectos

http://pordignidad.blogspot.com/2014/08/las-consecuencias-psicologicas-y.html

https://leyderecho.org/protocolo-de-palermo/

https://www.unodc.org/documents/treaties/UNTOC/Publications/TOC%20Convention/TOCebook-s.pdf

https://www.publico.es/sociedad/femenino-plural-prostituidas-dolor-mujeres-invisibles.html

https://litci.org/es/menu/opresiones/mujeres/una-mirada-marxista-sobre-la-prostitucion/

https://www.infobae.com/tendencias/2017/08/05/pornografia-la-industria-que-vende-fantasias-y-que-oculta-sus-verdades/

https://www.monografias.com/trabajos15/pornografia/pornografia.shtml

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