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La lección de Imke Wubbenhorst ante el machismo de la prensa deportiva

Todas sabemos ya lo difícil que es para una mujer hacerse respetar y valorar en una sociedad patriarcal como la nuestra.

 

Esto se complica cuando, siendo mujer, tienes que liderar a un grupo formado por hombres, como lo es un equipo masculino de fútbol. Imaginamos que para la entrenadora alemana Imke Wubbenhorst no habrá sido nada fácil hacer historia siendo la primera mujer en entrenar un equipo de fútbol masculino en las cinco divisiones alemanas.

Seguramente, para que se la llegase a considerar para ese puesto haya tenido que demostrar mucho más de lo que tendría que hacerlo un candidato masculino. A pesar de todo eso, Imke está ahí, entrenando a su equipo como una profesional más, pero parece que no a todo el mundo le encaja que una mujer pueda hacer eso, entre ellos, ciertos profesionales de la prensa deportiva.

Fue así como un periodista, en una rueda de prensa tras un partido, le preguntó a esta entrenadora si sus jugadores se ponían los pantalones cuando ella entraba al vestuario.

 

No creo que a ninguna de nosotras nos quede alguna duda de que esta pregunta estaba totalmente fuera de lugar, pero, por si algún lector anda perdido, vamos a tratar de contextualizarla. Por desgracia, no hay muchos casos de mujeres entrenando a equipos masculinos pero sí es el caso contrario. ¿Os imagináis que un periodista le preguntase a un seleccionador nacional de baloncesto femenino, por ejemplo, si sus jugadoras se visten cuando él entra al vestuario? Naturalmente que no, ¿verdad?, lo más seguro es que no se atrevan o no se les pase por la cabeza.

 

Sin duda, lo mejor de esta historia no es la pregunta en sí, ya que, sinceramente, estamos ya un poco aburridas de estas “machiruladas” provenientes de la prensa deportiva.

Lo mejor de todo fue como esta entrenadora le contestó al periodista dándole a probar de su propia medicina: “naturalmente que no, soy una profesional y elijo a mis jugadores por el tamaño de su pene”.

 

Aprovechamos este caso para insistir en que, si no hay más mujeres entrenando equipos masculinos, especialmente en ligas de élite, no es porque haya falta de profesionales, sino porque a más de uno que se le revuelven las tripas de pensar que tiene que seguir las órdenes de una mujer. Sin ir más lejos recordamos un caso más cercano, el de la ex-entrenadora del equipo nacional de Copa Davis, Gala León. Más allá de sus resultados en esta competición, fue muy sonado cuando se dio a conocer su nombramiento, ya que unos de los que más criticó esta decisión precisamente fue el entrenador Toni Nadal, el cual, entre otras cosas, argumentó que, que una mujer entrenase al equipo masculino de Copa Davis era “una dificultad logística, difícil de superar, cuando en los equipos de Copa Davis te pasas tanto tiempo en un vestuario con poca ropa, y no deja de ser extraño que una mujer esté por allí dirigiendo la competición”. De nuevo, dando por sentado que una mujer no va a ser lo suficientemente profesional como para ver a un hombre semidesnudo y seguir haciendo su trabajo.

 

Mientras siga existiendo este pensamiento generalizado de que una mujer no puede liderar a un grupo de hombres, poniendo excusas baratas como esta, no podremos avanzar. Mientras tanto, seguiremos aplaudiendo respuestas tan ingeniosas como la de Imke Wubbenhorst que se ha hecho viral en las redes sociales y que esperemos que ayude a cambiar un poquito la mentalidad de la sociedad.

 

Laura G. Macías (@Laugmacias)

 

 

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