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Cómo hemos votado

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Ha pasado un día de las elecciones. Unas elecciones provocadas por la falta de entendimiento entre los partidos de izquierdas. Elecciones que han supuesto un pulso nuevo a la derecha y ha ganado. Digan los que digan los miembros del gobierno en funciones, cuando un partido de extrema derecha, cuyo lema y base principal es “ser español” por encima de todas las cosas, entra en el Congreso con 52 diputados, la respuesta está clarísima. Su puño era más fuerte de lo que nos imaginábamos.

Pero ¿qué nos puede hacer su presencia en el Congreso? No pueden gobernar, menos mal. Tampoco pueden formar gobiernos de coalición con los otros de derechas. Pero sí pueden embarrar la vida política y la estabilidad de ese ansiado gobierno que haga que este país siga caminando.

Vox estará en la Mesa del Congreso y tendrá la posibilidad de paralizar leyes llevándolas al Tribunal Constitucional. Lo va a hacer con todo lo que esté en contra de su ideario político. ¿Por qué? Pues porque los españoles que les han votado les han dado esa facultad.

El programa de este partido se reduce a tres o cuatro principios fundamentales. Son machistas. Están en contra  del feminismo, de la lucha por la igualdad de las mujeres y de la denominación de violencia de género y sus aplicaciones jurídicas y legislativas. Son racistas. Para ellos, todo el que sea un “sangre sucia”, es por sistema un delincuente. Son homófobos. En su catolicidad más rancia, los modelos de familia que no sean padre – madre – hijos, son aberraciones antinaturales y hay que combatirlas. Es antidemocrático. Aunque apoyen sus proclamas en la Constitución, están dispuestos a ilegalizar partidos, prohíben su contacto con ciertos medios de comunicación y defienden acabar con las bases del Estado de Bienestar (pensiones, educación, sanidad y servicios sociales).

Para nosotras, las mujeres en general y las feministas en particular, su aparición en la escena política (siempre estuvieron dentro del PP, pero los sujetaban como los perros rabiosos que son) ha supuesto una criminalización por su parte de todo lo que representamos. Buscan excusas para minimizar los efectos del patriarcado negando incluso los datos de la Fiscalía General del Estado o el Consejo General del Poder Judicial. Nos acusan de ser las causantes de los suicidios masculinos o hacen odiosas comparaciones entre las muertes por accidente o crimen de los hombres con los asesinatos machistas.

Preguntan la nacionalidad del criminal de una violación antes de sentir como les tiembla una fibra con la desgracia de una víctima. Culpan a los emigrantes de problemas sociales para tener una base donde profesar y expandir su españolidad más casposa. Beben de un franquismo que buscaba la pureza de sangre, la tradición más castiza y la incultura más extendida.

Piensan que por enarbolar un trapo con determinados colores son mejores que los que lucen otros distintos o llevan el morado monocolor como forma de expresión.

Esos señores se sentarán en el Congreso, cobrarán un sueldo y unas dietas públicas porque en este país la gente no lee. No se leen los programas electorales, no se escucha más que palabras sueltas y que unen después creando ideales con expectativas falsas y simplistas. Son populistas porque utilizan los problemas sociales como arma arrojadiza contra los más vulnerables exonerando a los verdaderos culpables. Niegan la realidad de la destrucción del planeta, porque para ellos ser un lobo entre los hombres es la forma natural de vivir y si eso conlleva destruir todo a su paso como el caballo de Atila, pues se toma como un daño colateral.

Esto es lo que nos ha traído este 10 de noviembre y la arrogancia de los partidos tradicionales que pensaban que dominaban a la población para que hicieran aquello que necesitaban, como llenar las urnas de papeletas del color que ellos nos eligen. Ahora podrán culparse los unos a los otros, decir el clásico “te lo avisé” pero la realidad es la que es. La democracia tiene esos riesgos. Ahora hay que enfrentar la situación y ver que, aunque los creadores de “cómprate un bebé que nosotros ponemos a la madre pobre que te lo geste y así tú no tienes que molestarte” se hayan quedado fuera del partido, los suplentes vienen con un bazoca y habrá que tener mucho giro de cadera si no queremos que nos aticen fuerte y nos dejen lesionadxs durante mucho tiempo. Pensábamos que en cuarenta y cuatro años habíamos logrado quitarnos ese peso de encima, pero está visto que no.

Por Belén Moreno  @belentejuelas

 

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2 Comentarios
  • 12 noviembre, 2019 en 18:46
    JOSÉ REPISO MOYANO

    “Cuando abras la ventana, deja que pase TODA LA LUZ, no alguna” Oswaldo Roses
    TODO ESTÁ ENSEÑADO PARA APLASTAR A LA ÉTICA. Muchas medidas aparentemente salvan un bien, ¡pero no lo salvan porque FALLA LO ESENCIAL EN TODOS (en su amplitud de miras)! Sí, siempre en el FEMINISMO, por ejemplo, se resuelve un aspecto, ¡siempre!, pero los otros miles de aspectos son pisoteados por todos. Es decir, racionalmente todo únicamente se resuelve en su totalidad de aspectos; si no, pues solo es una mentira creída A LA CUAL TODOS AYUDAN. Por eso el bien es una CONTRACORRIENTE, es un basta a lo mismo en sus apariencias por encarar de una vez todos los aspectos de la verdad (así es, sin que la verdad se venda a unos intereses en concreto).
    También en el fondo (aun inconscientemente a veces), muchos quieren quedar bien con todos: con el explotador, con el manipulador, con el corrupto, con el que odia al inmigrante, con el taurino, con el ateo, con el cazador, con toda costumbre incluida el PATRIARCADO, con el fanático de la patria y, en suma, con todas las mentiras. Sí, porque quedar bien con muchos es objetivamente ganar votos, premios, influencias, besitos en el culo, columnas en la prensa, puertas abiertas por todos sitios, y un sin fin de evitar verdades. Pero ¿qué pasa con la verdad en su totalidad de aspectos?, ¿qué pasa con el que tiene un deber total con la ética-verdad y lo cumple totalmente por su condición de ser bueno?, ¿qué pasa con él? (ésa es la pregunta del siglo). Pues que todos, todos, sí, que todos vosotros lo vetáis y lo fusiláis de inmediato, teniendo él que resistir, aguantar, agonizar, enterrar lágrimas, sobreexistir, superar toda una serie de criminalidades y de torturas infinitas solo por lo que le hacéis vosotros o por vuestra cara. Exacto, eso nada más ha sido el resumen de la historia, que el que se guía por la verdad sin engaños y lucha por solo ella no cuenta jamás ni con agua entre tantos pillos y aprovechados que se mueven por todos los estamentos sociales, por todos los rincones de la sociedad o de Internet. ¡Pero hay esperanza!, ¡claro!, ¡algo me dice que ése «terrorismo monstruoso» terminará!, y ¡menos mal que terminará de una vez o al fin! , ¡por piedad! José Repiso Moyano

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    • 27 noviembre, 2019 en 14:55
      JOSÉ REPISO MOYANO

      VOX hace irracional o inhumanamente lo siguiente. Cuando lo que imperara era el ESCLAVISMO, también se dieron casos en que un esclavo (por los motivos que sean) maltrató y mató a su amo, ¡eso sí es verdad!
      Pero, para luchar contra el esclavismo o contra el machismo, tú absolutamente jamás puedes decir que todas las violencias son condenables y que también hay amos de esclavos que son maltratados, ¡JAMÁS!
      Tú, en tu deber ético, has de señalar a la ESENCIA DEL PROBLEMA, solo; o sea, no ser un HdP y decir de una vez por todas que hay que parar el esclavismo o el machismo y RESALTAR solo a la máxima altura a las víctimas del esclavismo o del machismo, solo o solamente, ¡y nada más!, porque se está hablando de una tortura específica o esencial, nunca de «otra cosa», por lo cual no se debe señalar otra cosa para manipular o para confundirlo todo, en maldad.

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