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“Abrid escuelas y se cerrarán cárceles”- Concepción Arenal

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Hoy, 4 de febrero, se rememora el fallecimiento de Concepción Arenal Ponte, pensadora, periodista, poeta y escritora española. Nació el 31 de enero del año 1820 en Ferrol, y fallecería el 4 de febrero del año 1893 en Vigo. Está sepultada en el cementerio de Pereiró (Vigo). Fue una gran pionera en el feminismo español, pues a lo largo de su vida denunció la situación de las cárceles de hombres y mujeres, la miseria en las casas de salud y la condición de la mujer en el siglo XIX, en la línea de las sufragistas femeninas y precursoras del feminismo. Fue la primera visitadora de cárceles de mujeres.

Concepción nació en el número 177 de la calle Real de Ferrol. Hija de un militar con una ideología bastante liberal, Ángel Arenal, del cual quedó huérfana a la edad de 9 años. Este hecho hizo que se trasladase a Armaño (Cantabria) con su madre María Concepción y sus dos hermanas Luisa y Antonia a la casa de su abuela paterna, en donde recibiría una educación bastante religiosa y estricta. Un año más tarde, fallecería su hermana Luisa. Concepción se volvería a trasladar a Madrid, en donde estudiaría en un colegio de señoritas.

Uno de los principales retos fue el ir a estudiar a la universidad. Como en esta época no estaba permitido asistir a mujeres, tuvo que vestirse de hombre; para ello se cortó el pelo, vistió levita, capa y sombrero de copa. Su sueño era ser abogada. A los 21 años ingresó como oyente en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid, pero se descubriría su verdadera identidad. El rector decidió realizarle una prueba, y tras superar el examen con éxito estuvo autorizada a seguir las clases, desde el año 1842-1845. Estudiaría derecho, sociología, historia, filosofía e idiomas, como el francés. Además, defendió la educación de la mujer y se comprometió estrictamente con la sociedad de la época criticándola, sobre todo por la marginación hacia la mujer, la condición obrera y el sistema penitenciario.

Vestida también de hombre, Concepción, de ideas liberales y progresistas participó en tertulias políticas y literarias, y colaboró en el periódico La Iberia. En 1848 se casó con el abogado y escritor Fernando García Carrasco, que murió nueve años después, en 1857, de tuberculosis, con el que tendría dos hijos Fernando (1850) y Ramón (1852). Viuda y con sus dos hijos, se mudaría de nuevo a Potes (Cantabria).

En el año 1872 fundó la Constructora Benéfica, esto era una sociedad que se dedicaba a construir y crear viviendas baratas para los obreros. Como penalista propuso un sistema que no solo se conformara con castigar al delincuente, sino que tratara de educarlo, de reformarlo. En su epitafio se puede leer el lema que la acompañó durante toda su vida: «A la virtud, a una vida, a la ciencia». Sin embargo, su frase más celebre fue probablemente «Odia el delito y compadece al delincuente», que resume su visión de los delincuentes como el producto de una sociedad reprimida y represora.

Su primera obra sobre los derechos de la mujer es La mujer del porvenir (1869) en la que critica las teorías que defendían la inferioridad de las mujeres basada en razones biológicas. Su posición es la defender el acceso de las mujeres a todos los niveles educativos, aunque no en todos los oficios ya que considera que no están capacitadas para ejercer la autoridad. Tampoco es partidaria inicialmente de su participación política ante el riesgo de sufrir algún tipo de represalia y dejar abandonados hogar y familia, aunque más tarde también criticaría esta postura.

Porque fuimos somos….

Por Farfalla @ohfarfalla

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