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La rompedora de cadenas y el feminismo de Juego de Tronos

Una de las peores cosas que se puede hacer hoy en día en redes sociales es mostrar spoilers sobre la serie del momento: Juego de Tronos, una fantasía que está en su octava y última temporada y que es tema de discusión en todos los ámbitos, no sólo por su producción millonaria, sino porque ha marcado récords de audiencia, de merchandising, de premios y un largo etcétera. Pero yo no vengo a escribir spoilers ni tampoco a hablar de teorías sobre el final de la serie, yo vengo a criticarla… bueno, total, para eso estamos las feministas, para ir a la raíz de todo, incluso de la serie favorita de todo el mundo.

Para empezar, tenemos que recordar (porque parece que incluso las feministas lo han olvidado) que Juego de tronos es una serie de hombres, hecha por hombres para una audiencia masculina. El hecho de que aparezcan personajes femeninos que tienen o han adquirido poder a lo largo de la serie no debe desviarnos del análisis central: que ese poder es de hombres, en un mundo de hombres y diseñado por y para hombres. El poder que adquiera quien se siente en el trono de hierro no es más que el poder masculino en su máxima expresión: gobernar siete reinos totalmente diferentes entre sí por el solo hecho de poder
mandar, no de cambiar la realidad que esos pueblos viven.

Me dirán que ninguna serie está diseñada para educar, y lamentablemente, no están diseñadas para educar en feminismo. Ok, estamos de acuerdo, pero si hay que posicionarnos debemos hacerlo desde las cosas más cotidianas y eso incluye la responsabilidad de absolutamente todo lo que consumimos, sabemos que todo lo que nos rodea es patriarcal, así que hay que criticarlo y debatir al respecto sin lavarle la cara a aquello que oprime.

Me dirán que los libros son una cosa y que la serie es otra, bueno, pues no. Los libros son aún más violentos, deshumanizan a las mujeres y las objetivizan como pedazos de carne a disposición de aquellos machotes que tienen poder o tienen dinero.
Me dirán que está ambienta en la época medieval y que para guardar realismo hay que mostrar las barbaridades propias de esa época. Sí claro, porque en el medioevo los dragones y los zombies andaban de la mano viendo como los reyes se iban de putas. ¿Dónde está el realismo? Y peor aún, ¿Por qué aunque sea ficción o histórica o fantástica, cualquier creación humana denigra a las mujeres sólo por ser mujeres? Mmmm Me parece que en algunos aspectos no hemos superado el medioevo, sobretodo cuando de patriarcado se trata.

Al principio de la serie vemos un rey tras otro, primero Robert Baratheon, luego su hijo Joffrey, sus hermanos Renly y Stannis al mismo tiempo casi, mientras Baelon Greyjoy y Rob Stark eran nombrados por el clamor popular como reyes en sus respectivas regiones. Sí, absolutamente todos ellos hombres, cada uno luchando por el poder y el control de los siete reinos, en resumen viendo quién orina más lejos y quién la tiene más larga… Una historia como cualquier otra en el mágico mundo del entretenimiento de esta sociedad patriarcal.

A lo largo de la serie, muchas mujeres se hicieron con el poder, en la última temporada tuvimos cuatro
reinas, pero con el tiempo y conforme se acerca el final, el patriarcado… digo, la trama de la historia las
está poniendo de vuelta «en su lugar».

La producción de la serie puso y sigue poniendo desnudos femeninos para mantener a la audiencia (masculina) completamente fiel: Casi todos los principales personajes femeninos se han mostrado desnudas, han sido violadas o víctimas de violencia machista, a diferencia de sus pares masculinos, que tal vez si buscamos bien durante las ocho temporadas hayan mostrado una nalga. El poder en Westeros es masculino, todo es sobre penes, pero justo eso es lo que no se ve, y no es que quiera verlos, no gracias, lo que digo es que estamos ante una serie que expone la desnudez femenina como mercancía de consumo y lo vende como empoderante y liberador, satisfaciendo así al público masculino e invitando al femenino a reconocerse en esas mujeres que muestran carne para hacerse con el poder.

Dicho esto, y aquí va un spoiler: Juego de tronos es de todo menos feminista. Entretiene, las locaciones son de ensueño, la fotografía hermosa, la tecnología desplegada para dar vida a los dragones y a los caminantes es alucinante… es todo, pero no es feminista.
El hecho que los personajes femeninos se hayan hecho con el poder, no indica que sea una realidad feminista, sobretodo si tenemos en cuenta que la relación de cantidad de personajes femeninos, con mínimo diálogo (aplique aquí el test de Bechdel) versus masculinos sigue siendo, más o menos, 22 a 150 desde la primera temporada, sin contar toda la violencia machista, las incontables mujeres desnudas (que no tienen diálogo) y que aparecen a lo largo de la serie sin aportar absolutamente nada
al conflicto de la serie que es saber quién diablos se quedará en el trono de hierro.

El caso del personaje de Daenerys Targaryen siempre me intrigó, desde el comienzo es a quien le corresponde por ley sentarse en el trono, pero fue despojada de todo, incluso de ese derecho porque Baratheon inició toda una rebelión, no para salvar al pueblo de un tirano, ¡¡no no!! no para cambiarle la vida a los pobres que lo necesitaban, tampoco… sino porque fue rechazado por Lyanna Stark. Es así como todo empieza.

Vemos a Daenerys luchar contra su hermano violento, aunque ella, ejemplo patriarcal de sumisión le hace caso en todo, ese hermano que dijo que dejaría que el pueblo dothraki la violara con tal de él tener el ejército que necesitaba para llegar a Westeros… ese hermano que la vendió a Kal Drogo. Y Kal Drogo la violó, en los libros, delante de todos el día de la boda, en la serie, en la soledad de una playa… no diremos la edad que tiene Dany en los libros que da asco solo recordarlo, y da asco saber que Jason Momoa, el actor que interpretó a Kal Drogo dijo en una Comic Con que lo mejor de haber participado en
la serie, fue poder haber violado a mujeres tan guapas… asco, y más asco.

Dany se va con ese marido al que no conoce, con gente a la que no conoce y aprende a confiar, violada noche tras noche por ese marido que ni siquiera habla su idioma… Todo tragedia, pero ella por algún motivo que sólo un hombre puede explicar, se enamora de su marido. Yo lo llamaría síndrome de estocolmo, pero el merchandising que la serie ganó con eso de «mi sol y mis estrellas, eres la luna de mi vida», no sólo consiguió romantizar la violencia que vivió Dany, sino que naturalizó las violaciones como una fase de ese amor ideal al que llegaron, todo claro porque ella llevaba el hijo de Drogo en su vientre.

Vamos, que luego hacen que Dany ponga toda su energía en ser madre, y como perdió al hijo, pues que sea madre de dragones. Con eso le dan al personaje la tarea que DEBE cumplir como mujer, y como conquistadora, la respuesta machista que hace falta, pues una mujer solo puede hacerse del poder poseyendo tres dragones adultos para tener el respeto que merece y ganar a los seguidores y consejeros necesarios para tener lo que es suyo por ley. ¿Más estereotipos sexistas? ¡¡Sí!! Hay ocho
temporadas completas para seguir con eso.

Ninguno de los héroes, digo héroes y no heroínas, de la serie se ha mostrado tantas veces desnudo como lo ha hecho Dany: desnudo frontal, pectoral, transparencias, escenas de cama, todo. Pareciera que nadie ve la sutileza pornográfica del tratamiento del cuerpo de la actriz como producto de consumo para ganar audiencia. Han sido tantísimos los desnudos innecesarios a los que ha sido sometido el personaje que hasta crea repulsión, porque la intención de los productores es clara: mostrar el cuerpo de las actrices jóvenes para enganchar a la audiencia.

Y así, entre desnudos innecesarios y arrebatos de instinto maternal, Daenerys se abre paso camino a Westeros: liberó pueblos enteros, se ganó la simpatía de muchos, se adjudicó luego la guerra contra los caminantes (claro, no podía ser de otra manera) por el amor (ejem… romántico) incondicional que surgió por Jon Snow… quién ¡oh sorpresa! resultó ser el único y verdadero heredero del trono de hierro.

El resto ya lo sabemos, Arya mata al rey de la noche y la batalla por el trono de Dany recién comienza.
Dos reinas se enfrentan, dos madres (pues claro, sino ¿de dónde sacarían el coraje para pelear si no fueran madres?) que reclaman lo que es suyo. Cersei asesina a Missandei y vemos a Dany perdiendo la cordura y buscando solo venganza, porque según el guión patriarcal, está despechada porque Jon la rechaza, está a punto de perder el trono, perdió a sus hijos dragones y para colmo ve conspiraciones de traición por todos lados, la Reina Loca la llaman en redes.

Fue exactamente eso lo que vimos en el último capítulo, una mujer que cumpliendo absolutamente todos los estereotipos sexistas de la sociedad patriarcal, enloquece por el poder y en un ataque de despecho arrasa con todo a su paso, incluyendo mujeres y niños. La perspectiva que nos muestran los productores es la del pueblo de Desembarco de Rey, huyendo
despavorida y Drogo echando fuego a lo loco y sin compasión. Jon el héroe, para variar, no sabe qué hacer, Daenerys se ha transformado en la loca despechada enferma de poder que los siete reinos temían.

Ese cambio de actitud, que muchas verán como forzado, es el giro argumentativo más lógico en una serie patriarcal, no se sorprendan, al contrario, los hombres a cargo de la serie dejaron esto para el final porque saben que las consumidoras femeninas compramos lo mismo que los hombres. Así le daremos la razón a Sansa por ese odio sin sentido hacia Dany, y quedará justificado el hecho de que haya sido ella quién rompió la promesa familiar y desveló el secreto de la verdadera identidad de Jon, porque claro, para chismes las mujeres, o los eunucos que no es lo mismo pero es igual.

¿A qué conclusiones podemos llegar después de todo esto? Muy simple: Dejemos de buscar feminismo donde no lo hay. Es admirable que la audiencia femenina pida cada vez más personajes de mujeres que reflejen la realidad que vivimos, y llegará el día en que realizadoras mujeres, puedan contar la historia de la geneaología feminista, que se produzcan fantasías por mujeres, para y de mujeres, pero por ahora, hasta que no hagamos que las cosas cambien, dejemos de llamar feminismo a lo que no es.

Juego de tronos presenta mujeres poderosas lidiando con hombres machistas, sobreviviendo a ellos, peleando para ser tratadas con respecto, un poco de lo que vivimos actualmente día a día, y por eso es tan fácil identificarnos con situaciones o personajes de la serie, pero el hecho de que la sociedad patriarcal haya abierto un espacio para que las mujeres tengamos poder en ella, no es lo mismo a la sociedad feminista a la que aspiramos y que debemos construir juntas.

Una frase con la que me quedo de la serie y que sí podríamos tener en cuenta para seguir analizando, no sólo esta, sino cualquier serie de ficción y entretenimiento:

Missandei: Valar morghulis
Daenerys: Si, todos los hombres deben morir, pero nosotras no somos hombres.

 

Por Lara Salvatierra (@larasalvatierra)

 

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2 Comentarios
  • 14 mayo, 2019 en 15:40
    Eva

    Muy buena nota, estaba enojada, y lo que decís me calmó. Me ilusioné con otro desenlace, pero es verdad no debería esperar algo así viniendo de la serie esta.

    Responder
  • 15 mayo, 2019 en 13:13
    Laura

    Es muy cierto lo que dices: No es una serie feminista. No creo que George R. R. Martin siquiera pensase en ello al escribir los libros.
    Pero algunos personajes femeninos tienen mucha fuerza y ahí sí podemos reconocernos. Falta que den pasos importantes. Que no darán porque no es esa la intención.
    Sin embargo he interpretado la acción de Daenerys en el último capítulo de otra forma: No quiere gobernar a un pueblo que no quiere ser libre, que se conforma con ser súbdito del/la gobernante menos mala y que no entrega amor, sino que vive en el miedo. Y ya que es lo que ofrecen, es lo que decide darles ella. De loca nada. Harta.
    No sé qué hará en el último capítulo, pero yo me iría de Poniente en el dragón y no volvería nunca más.
    Bueno, me llevaría a Yara Greyjoy 😉

    Responder