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Me Too

Feminismo, Me too, sororidad, lucha feminista

Este mes muchas de vosotras habréis leído acerca del aniversario del movimiento #MeToo, su impacto y consecuencias, pero… ¿es realmente el primer “cumpleaños»?

 

Octubre de 2017 se convirtió, sin duda, en una fecha señalada; la viralización del hashtag en las redes sociales marcó un antes y un después. Tras las acusaciones de abuso sexual contra el afamado cineasta Harvey Weinstein, la actriz Alyssa Milano iniciaba el 15 de octubre de 2017 una campaña de concienciación, animando a las mujeres a tuitear sus experiencias para demostrar cuán extendidas y normalizadas están las conductas machistas y misóginas. Su tuit decía así: “Si todas las mujeres que han sido acosadas o agredidas sexualmente hicieran un tuit con las palabras Me too podríamos mostrar a la gente la magnitud del problema”. La iniciativa tuvo un gran seguimiento, tanto por parte de otras celebrities como de cientos de miles de mujeres anónimas que utilizaron el hashtag en en el propio día, y a las que se sumaron muchas más​ en los posteriores. En Facebook, los datos son todavía más desorbitados: más de 4.7 millones de personas utilizaron el hashtag en 12 millones de entradas durante las primeras 24 horas. No obstante, y aunque ciertas fuentes lo omitan, este no es el origen del movimiento.

 

El movimiento Me Too fue fundado 11 años antes, en 2006, por la activista afroamericana Tarana Burke con el propósito de romper el silencio y concienciar sobre la omnipresencia del abuso y las agresiones sexuales en la sociedad. El origen de la expresión se remonta a cuando en 1997, Burke conoció a una niña de 13 años que le relató los abusos que sufría por parte del novio de su madre. Burke no supo qué contestar, y jamás volvió a ver a la niña, a la que le habría gustado poder contestar “me too”.

 

Me Too se ha convertido en todo un lema de solidaridad, de sororidad, de respeto, de apoyo. Me Too significa te escucho, te entiendo, te respaldo, yo he vivido lo mismo o algo similar, me reconozco en tu historia, no estás sola.

 

El hecho de compartir nuestras vivencias personales e individuales aspira a hacer públicas las historias silenciadas, validarlas, dejar de normalizarlas, contraatacar la narrativa neoliberal de que la igualdad ya está alcanzada, visibilizar las situaciones que vivimos día a día las mujeres en todos los lugares del mundo, demostrar que no son casos aislados de mujeres que se juntan con “chicos malos” o han tenido mala suerte. En definitiva, la contranarrativa del  #yesallwomen al #notallmen.

 

Las redes sociales, como ya apuntaba al inicio de este artículo, han jugado un papel fundamental en la popularización del movimiento. Ayudaron a hacerlo visible y a que llegase a mucha más gente. Es innegable que el activismo online está en auge y que a raíz del movimiento #MeToo han surgido otros como el #TimesUp, pero no debemos olvidarnos de otras iniciativas (en muchos casos anteriores), que no fueron tan conocidas por diversos motivos: lengua de difusión, falta de publicitación, la no implicación de personas mediáticas… etc. Véase por ejemplo en nuestro país la iniciativa lanzada en 2016 por el Concello de Pontevedra, en la animaba a las mujeres a contar el primer acoso sexual que habían sufrido bajo el hashtag #PrimAcoso.

 

Además, tras un año muy intenso, toca hacer balance: ¿qué ha pasado con los acusados? Pues no mucho. Sus carreras no están destruidas, sus vidas no están destrozadas, han contado con el apoyo de muchos de sus iguales y ciertos sectores de la sociedad… una vez más, se demuestra que la denuncia de una mujer (o varias en este caso), aún siendo cierta, no arruina la vida de un hombre; véase el reciente caso Kavanaugh. El mensaje que nos envían está claro.

 

En cuanto a nosotras, esto no puede desanimarnos, nadie dijo que sería fácil pero no podemos rendimos.

Hemos dicho basta y ya nada va a cambiar eso. Creemos a nuestras hermanas, las apoyamos y las apoyaremos. Ahora que sabemos que nos tenemos las unas a las otras, ninguna estará sola. Queremos justicia y no vamos a parar hasta conseguirla.

 

¡El sistema patriarcal caerá!

Por: Laura Rodríguez (@laurodfe )

 

 

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