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Lenguaje, deporte y desigualdad: el apellido femenino

“Hablar una lengua es asumir un mundo, una cultura” Fanon (Piel Negra, máscaras blancas)

 

El lenguaje es un arma de doble filo que utilizamos en todo momento, ya que determina la manera en la que entendemos al mundo y, a su vez, lo produce cuando lo utilizamos. Su poder es ilimitado: nos describe, construye e (in)visibiliza siendo, también, un elemento socializador que nos acompaña y educa constantemente a lo largo de nuestras vidas.

Tanto individual como socialmente, solemos construir la realidad conforme a binomios enfrentados (ellxs – nosotrxs, hombres-mujeres, ricos-pobres, etc)  en una relación desigualitaria de poder, es decir,  posicionamos a uno como el modelo a seguir mientras que el otro, automáticamente, pasa a un segundo plano en el que de manera inevitable es dependiente del primero.

En España, tanto el lenguaje como los binomios tienen una relación bidireccional que se retroalimenta constantemente. En ambas, los marcos normativos que las determina es: la occidentalidad, la raza blanca, la heterosexualidad, el androcentrismo y el sistema patriarcal. Estos cinco elementos se establecen como los pilares del imaginario colectivo de la sociedad, actuando de manera constante e invisible.

En este sentido, el hombre es tanto el modelo a seguir como el dueño del lenguaje, mientras que la mujer es construida desde la otredad, desde un no-ser cuya función es la complementariedad y no la individualidad. Estas construcciones están tan normalizadas,  que es muy difícil visibilizarlas y darnos cuenta de cómo actúan en nuestro día a día y cómo configuran, y transforman, nuestro mundo.

El deporte ha sido constantemente un espacio masculino en el que la mujer no tenía representación. Con el paso del tiempo se ha conseguido que pudiera acceder a practicarlo profesionalmente, lo que no implica igualdad.

En el ámbito deportivo se sigue construyendo a la mujer desde la otredad; sigue manteniendo un status de invitada en un mundo que no le corresponde, el cual se visibiliza desde muchas áreas, pero en especial desde el lenguaje.

Los grandes deportes en este país se atribuyen a hombres (fruto del androcentrismo); es por ello que las competiciones de estos, cuando son masculinas, adoptan un nombre genérico mientras que cuando son femeninas siempre tienen el apellido “femenino”.

Si acudimos al deporte “rey” (sería interesante también analizar la utilización del sustantivo rey y no reina), el fútbol, podemos ver un claro ejemplo de la otredad en el lenguaje. La competición masculina se llama “LaLiga Santander” mientras que la competición femenina se llama “Liga Femenina Iberdrola” (http://www.laliga.es/liga-femenina-iberdrola)

Lo mismo ocurre en el futbol sala, en su competición la máxima categoría masculina es “Primera División” mientras que la femenina es “Primera División Femenina (http://www.lnfs.es/competiciones/)

En relación con el baloncesto observamos que, en su primera división,  esta diferencia no se encuentra en el lenguaje (aunque sí en otros elementos) pero si en otras categorías. La máxima división masculina “Liga Endesa” y la máxima femenina “Liga Día” están libres de apellidos, pero sus divisiones inferiores no. En este sentido, las otras divisiones de baloncesto masculino se llaman “LEB Oro” y “LEB Plata” (cabe destacar que el significa es Liga Española de Baloncesto) mientras que las femeninas se llaman “Liga Femenina 2A” y “Liga Femenina 2B” (http://competiciones.feb.es/estadisticas/)

En Hockey Patines ocurre exactamente lo mismo, la competición masculina se llama “OK Liga” mientras que la femenina es “OK Liga Femenina  (http://www.hockeypatines.fep.es/)

Sin embargo, deportes como el balonmano (http://www.rfebm.com/competiciones/competicion.php?id_temp=1718)  o grandes competiciones como los juegos olímpicos apuestan por no construir dicha otredad femenina y otorgar el carácter universal y general a los campeonatos masculinos. Acabar con la universalidad  y la “apellidación”  no asegura una igualdad real en el mundo del deporte pero, sin lugar a dudas, sería un avance importante a la hora de conseguir cambiar la concepción del deporte en el imaginario colectivo de la sociedad.

David Santos @davsants 

 

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