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No son casos aislados

whatsapp, la manada, cultura de la violación, conversaciones de violación, acoso, universidad de albacete

Tweet de @blancagru

Unos pantallazos de un grupo de whatsapp hicieron saltar todas las alarmas y demostraron que el patriarcado sigue vivito y coleando.

Esta semana salió a la luz una conversación en la que ocho individuos hablaban y pasaban fotos sobre una chica universitaria de Albacete. Los comentarios que hacían sobre ella eran del tipo: “La muchacha está para entrar a criar, y para reventarle la vagina a pollazos, en plan muy basto y dejarla medio muerta dando espasmos”,  “Cuál es nuestro oficio? Violar” o  “nos marcamos una manada?”.

Podríamos analizar todas y cada una de las frases y de las actitudes de la conversación y terminaríamos concluyendo que son repugnantes, asquerosas y humillantes… Pero me gustaría centrar el foco en otro apartado, más allá de la conversación.  Estos pantallazos han visibilizado una realidad presente en el WhatsApp de cualquier chico y de la que no se suele hablar: el machismo dentro de las conversaciones de los grupos masculinos.

Podéis preguntarle a cualquiera, os puedo asegurar que no hay ninguno que no haya estado en al menos un grupo en el que se hayan pasado fotos (intimas o de redes sociales) de chicas (ya sean conocidas, ligues o desconocidas), y se hayan dicho comentarios ofensivos hacia ellas (foto y persona); en los que se hayan hecho bromas sobre chicas por ser unas putas, por ser unas estrechas, por chuparla bien, por chuparla mal, por follar bien, por follar mal… En los que un sábado o un domingo se hayan hablado de las “conquistas” de la noche anterior; en los que al menos una vez al día no se utilice la palabra “maricon”, “puta”, “zorra” o “follar”.

Quiero que quede claro que las conversaciones y los grupos como el de “La Manada”, “Café de Ninacor” o “Violadores Fitness” NO son casualidad, NO son coincidencia, NO son puntuales y NO son grupos de pervertidos. Estos grupos están a la orden del día y se tienen conversaciones en las que, en mayor o menor medida, existe un machismo continuado;  son grupos en los que, cuando alguien levanta la voz denunciando los comportamientos o las actitudes machistas que se están teniendo, automáticamente se convierte en  un “cortarollos”, “aguafiestas”, “pesado”, “cansino”, “huelebragas”… Porque, en estos grupos, o eres uno más o eres el señalado, y basta con que te señalen una vez para que te conviertas en una broma o coletilla constante.

Pero, queridos hombres, tenemos que alzar la voz, tenemos que decir basta, tenemos que dejar de mirar para otro lado cuando se tienen este tipo de conversaciones en nuestros grupos. Y es necesario que entendamos esto, y que lo interioricemos, porque de los veinticinco miembros que había dentro del grupo de “La Manada” NINGUNO dijo nada y porque de los ocho miembros que tenían los grupos  de “Café de Ninacor” o “Violadores Fitness” tan sólo UNO ha hablado. Guardar silencio nos convierte en cómplices, nos convierte en gente sin empatía, nos convierte en personas de mierda.

Hace tiempo que adopte la cita de Kelly Temple (“Los hombres que quieren ser feministas no necesitan tener espacio en el feminismo, necesitan tomar el espacio que ya tienen en la sociedad y hacerlo feminista”) como el leitmotiv de mi vida… pero con una pequeña variación, no es que necesitemos tomar el espacio que tenemos y hacerlo feminista sino que tenemos la obligación. Tenemos la obligación de aportar nuestro grano de arena para hacer un mundo mejor y este, sin duda, es imprescindible.

David Santos (@davsants)

 

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