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No nos metamos en eso

Nunca habíamos estado tan orgullosas de que nuestro presidente resumiese en una sola frase el compromiso del gobierno con las políticas de igualdad. “No nos metamos en eso”. Claro, contundente. Sincero. Así ha respondido Mariano Rajoy a Carlos Alsina en el programa “Más de uno” de Onda Cero esta mañana.

Es la primera vez en mucho tiempo que el líder del Partido Popular concede el honor de responder preguntas en un medio de comunicación sin plasma ni Cospedal de por medio. Como era de esperar, la atención principal se ha centrado en Cataluña. Pero la verdadera polémica se ha levantado cuando el periodista le ha increpado con estas palabras:

 “¿Vería usted con buenos ojos que a las empresas que discriminan salarialmente a las mujeres que desempeñando el mismo trabajo cobran menos, se les sancionaran, se les hiciera una iniciativa legal en ese sentido?”

Era muy sencillo de responder: sí. Es el compromiso de un gobierno democrático instaurar mecanismos legales para conseguir la igualdad real, es de responsabilidad gubernamental un control estatal que regule la discriminación salarial por razón de sexo. Su respuesta:

“Yo creo que los gobernantes debemos ser muy cautos a la hora de saber cuáles son nuestras competencias y cuáles no y desde luego no hay ninguna que sea igualar salarios. En cualquier caso sí tengo que decir que en España están dando las empresas y los empresarios muchos pasos en la buena dirección. Ya la diferencia salarial ha bajado cuatro puntos desde el año 2012 al 2015, que son los últimos datos que tengo, y estamos mejor que la media en la Unión Europea. En cualquier caso siempre que se den pasos y se camine en la buena dirección pues hacemos cosas positivas. Probablemente el ritmo debería ser más rápido pero yo confío en que eso sea así. Ahora, que el gobierno empiece a fijar los salarios de las empresas… no me vería yo diciendo lo que tendrían que cobrar ustedes…”

Vayamos por partes. El liberalismo económico que abandera el partido de nuestro gobierno no exime la responsabilidad estatal que vele por nuestros derechos. La equidad es un derecho. La diferencia salarial es una injusticia acometida por parte de las empresas que, más allá de su libertad para funcionar, tiene que ser controlada por el organismo máximo que nos asegura garantías de igualdad, el Estado.

Pero como salir del paso es el deporte favorito de Mariana Rajoy, la respuesta la desvía al positivismo, lo que realmente quiere escuchar un pueblo. Ese “España va bien” y cada vez mejor que los líderes del PP siempre han utilizado como leitmotiv. La diferencia salarial es un hecho. Las mujeres cobramos un 35% menos que los hombres. Trabajamos gratis 54 días al año. Son los datos. No se trata de ser uno de los países que está mejor en la media de la Unión Europea, sino de no estar en ese cómputo porque es de vergüenza que nuestra nación no tome medidas que nos haga a todos y todas iguales.

El atajo para salir del paso va a más cuando proclama que de ninguna manera un gobierno tiene que dictar los salarios. ¿Quién ha hablado de fijar salarios a las empresas, señor presidente? Las políticas de igualdad no se basan en coartar la libertad empresarial sino de regular su funcionamiento. Pero ello es difícil de entender si tenemos en cuenta que hablamos con el representante de un partido cuya reforma laboral nos ha conducido a la miseria y a la precariedad.

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Mariano Rajoy esta mañana en Onda Cero

Carlos Alsina no desiste. “¿Ni siquiera diciendo que si una mujer y un hombre hacen lo mismo deberían cobrar lo mismo?”

Más fácil aún de contestar. Sin embargo, Mariano Rajoy se ha limitado a resumir lo anterior: “No nos metamos en eso, demos pasos en la buena dirección que normalmente es como se resuelven mejor los problemas”.

No nos metamos en eso, señor presidente. No nos metamos en combatir la opresión de la mujer en el entorno laboral, en tener en cuenta la conciliación ni las cuotas, no nos metamos en darle los derechos a la mitad de la población de su país, como no nos metemos en el pacto de Estado aún sin funcionamiento. Como no nos metemos en nada, sigamos en su dirección, en la ignorancia.

Corregimos su final: “Y ya le digo, España es uno de los países de Europa…que mejor está haciendo las cosas que peor está haciendo las cosas”. Pero no pasa nada. No nos metamos en eso.

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